ASALTO AL OCÉANO
Arrastró al centro del agujero sólido las dramáticas estructuras que me hacen trampas,
Formadas en la escuálida que esputa flores de metal,
Cuellos verdes con lentejuelas de porcelana a los cinco minutos,
Dientes grises con perfumadas cremas por la calle del medio ahora no se soportan,
Misterios de los ministerios al pasar las calles de las bujías rotas con un poquito de pintura,
Avería que satura la riña de extrema flor que duele
Y hace una cabeza de algodón con preguntas y requetés...
Sombra que luce un satén en la Nochebuena del por favor...
Manos artríticas que traen las lanzas...
Hace horas que abismo la casuística engalanada pero que no da fruto,
Caras de cucharotas de perfil frente a un vaso,
Anís del tutorial para el diezmo de Manises,
Mil historias en un cuarto de baño...
Reflejos muy por debajo de la rodilla pero con sus respectivos novios en un club de golf
Con el amante de la ministra de agricultura hablando de un extraño culto y de una extraña fe
Con monedas cuadradas,
Genuflexo diamantino diapasón que articula la mímica,
Mímica que masculla gestual la ausencia del tacto oyendo
Consumo de crisis-cristales brillando en el hueco del coraje aperturista a la ilusión somática...
Perplejidad de los miembros vueltos que se citan a sí mismos y se mudan para encontrarse,
Presión duplicada al detalle de su propio reflejo,
Consejo propio
¿Has escuchado la risa de alguien que no es feliz?

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