BAÑERAS PREÑADAS.
Atrapado en el engaño, libélula perfumada siniestra, rompe los hitos de mi corazón, destino prófugo, alma ambigua, mente gris, candela que se enfría, salto en pos de lo logrado.
Cerco la llama de un corazón infame con la negrura de un bálsamo distinto.
La furia de los trajines empieza, ahora acorde con la macabra danza de lo que sobra
Silencio percutido tras una sombra que ahora atenaza el miedo.
Simiente de una luz más prólija y obstinada,
Caudal de formas que se expresan desde la ambigüedad.
Pelo chamuscado del ombligo que ahora hace una sopa de sudor que alcanza a las mejillas.
Plataforma dulce de los helados en las alturas de las diademas con lacasitos.
Espécimen de un sol negro que ha sombreado mis zapatos ya color caramelo,
Roces de cables que se alargan hasta convertirse en un talco magnético,
Perfumes con olor a cristal idénticos a los de las vitrinas con las que ya no sueñas.
Puertas de dos en dos en camisas de once varas redondeadas para ocasión.
Tumefacto sillón de pana que las manchas de pizzas colorean hasta el televisor
Y bañeras preñadas.

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