Recuerdas ese verano del 2004 o del 2003 o del 2002 que ya había pasado el desfase gordísimo del año 2001 cuando llegaste incluso a fumar heroína y la diversión era quedar con los dos davices a fumar porros y beber jarras de cerveza, y tenías novia por entonces. Muy buenos años entre los veintiocho y los treinta años de edad, todavía con todo el poder. Es que ni te cambiabas al venir de la playa y todavía en bañador y camiseta y con unas chanclas pues bebiendo jarras de cerveza por la noche. Ahora que tienes cincuenta años piensas que tienes que ser más comedido y que la lucha es por no hacerse viejo. Un día con unas jarras de cerveza con limón muy grandes que bebías en el cementerio hablando con Paco o viniendo del Paco te dabas cuenta que la conversación giraba en torno a que iba a haber una guerra mundial, pero era muy entretenido, el peligro no era tan cierto. Ahora es otra cosa.
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